TU GUÍA DE OCIO EN CUENCA, BARES, RESTAURANTES, PROMOCIONES...

- Volver -

Pago Calzadilla

Bodega Pago Calzadilla, vinos de Cuenca


Pago Calzadilla, nos abre sus puertas y nos cuenta su historia, mostrándonos todos los rincones y encantos de sus tierras, sus vinos y su bodega.


Francisco Uribes decidió poner en marcha la bodega como consecuencia de su gusto por el campo y con la llegada su desarrollo profesional en la arquitectura, aunque nunca ha dejado de practicarla. De hecho, la bodega y todas las ampliaciones y mejoras que se llevan a cabo en la misma están diseñadas por él. La afición al vino y a la naturaleza de Francisco y su mujer los impulsó a plantar viñas y empezar a hacer pruebas cerca de Huete, su ciudad natal, donde se construyó la bodega. En 1992 salió al mercado la primera cosecha, que consistía en 3.000 botellas de un vino que en la época era un vino de mesa, ya que no existían las denominaciones de origen. Hoy en día cuentan con una producción de alrededor de 100.000 botellas anuales y una denominación de origen. Paula Uribes es la hija de Francisco y actualmente es la enóloga y gerente de la bodega Calzadilla, donde ha pasado prácticamente toda su vida. Es la pequeña de cuatro hermanos y aunque es la única que se dedica al sector del vino, confiesa que tanto sus hermanos como sus padres la ayudan y la apoyan en cada decisión. Le encanta su trabajo y se ha convertido en un estilo de vida para ella.

Tecnológicamente hablando, Paula cree que sus padres fueron realmente visionarios, ya que el sector de la enología no estaba tan desarrollado como ahora cuando ellos empezaron con el proyecto. El matrimonio comenzó a plantar en terrazas buscando altitud para que las noches de verano sean frescas y la madurez de la uva vaya despacio. Además, trabajan con un proceso de fermentación por decantación, que consiste en vendimiar la uva, enfriarla hasta que alcance los 8 grados y subirla a una cinta de selección donde se eliminan la uva en mal estado, los palos y las hojas. Mediante un diseño de la bodega y de los depósitos que permite que la uva caiga a los mismos por gravedad, se evita que una bomba la machaque y se oxide el mosto. Paula asegura que la viña es muy plástica y que cada año permite probar algo nuevo en cada parcela, por lo que en la bodega nunca se para de innovar.

Pago Calzadilla tiene la capacidad de producir todos sus vinos con mucha crianza en barrica y en botella. Utilizan como base el tempranillo, que es la variedad nacional principal, y mezclan distintos tipos de vino para darle más complejidad. La última novedad que han sacado es Matelot, un vino blanco para el que también eligieron una variedad nacional, la garnacha blanca, con lo que buscan frescura y un toque más veraniego, ya que el resto de sus vinos son de invierno. Opta es su vino de gama de entrada, es un vino más fresco y afrutado. La variedad Classic es, junto con el anterior, el vino más demandado de la bodega. Además, fue el que sus padres sacaron por primera vez. Se trata, según Paula, del vino más personal y más mineral, por lo que ella lo considera como el más singular y característico de la bodega. Por su parte, la particularidad de Allegro es que es muy especiado y que proviene del viñedo más alto, a 1.000 metros de actitud. El vino top de la bodega es Gran Calzadilla. Paula asegura que es lo mejor que hay en la bodega, y es que las mejores barricas van destinadas a este vino. La otra gran novedad es una garnacha tinta, que es 100% garnacha y una variedad más fresca.

Situada en un enclave tan particular como La Alcarria de Cuenca y decorada en colores amarillos y marrones que contrastan con el verde de las viñas, la bodega recibe visitas semanalmente que suman alrededor de 4.000 anuales. Durante estas visitas enseñan al cliente la bodega y explican los procesos de viticultura para acabar degustando algunos vinos con una explicación de cada uno. Además, Pago Calzadilla participa en catas y ferias porque, según Paula, “te das a conocer donde no estás, y en sitios donde sí estás puedes ayudar a que la gente pruebe tus vinos y que vean la gente que hay detrás de todo esto”. Aunque la enóloga considera que este es un sector muy bonito, confiesa que necesita mucho control y que existen muchos obstáculos en la producción y la comercialización. El 50% de los vinos de Pago Calzadilla van destinados al comercio nacional, sobre todo a Castilla-La Mancha, Valencia y Madrid; y el otro 50% a exportación, en especial a Suiza, Alemania, Canadá y Estados Unidos.

Más Imágenes