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José López Martínez (Pepe)

José López Martínez


Conocido en Cuenca como un pionero de la hostelería en la ciudad y con toda una vida de dedicación.


José López Martínez (Pepe) es conocido en Cuenca como un pionero de la hostelería en la ciudad, y es que nunca ha dudado en introducir los cambios que fueran necesarios para mejorar en cuanto a la comodidad y el bienestar de sus clientes. Pepe empezó a trabajar como botones en el Hotel Palace y dos años después comenzó de ayudante de camarero en el restaurante. Su vida en la hostelería sigue en el Hotel Fénix, en el Castellana Hilton y en la Casa Camorra, donde ya trabajaba como segundo metre. Después de esto, Pepe entró al bodegón Pirulo, de donde viene su apodo. Tras pasar una temporada en Oviedo y en Benidorm, el hostelero viajó a Cuenca para hacer la temporada en La Playa. La ciudad le enamoró y decidió, junto a su compañero Pedro Bonilla, instalarse en la capital conquense y poner en marcha el club Pit´s. La hija de Pepe y actual gerente de La Playa, Mari, recuerda este establecimiento como un lugar “muy moderno, muy señorial, con cortinajes rojos y algo de música” que revolucionó los estándares establecidos. Estos fueron los inicios del hostelero en Cuenca.

Cuando el edificio del club Pit´s se derrumbó para construir, se puso en marcha la discoteca de Pepe, donde fueron pioneros en hacer bailes sin alcohol para los más jóvenes mientras sus padres los esperaban en la barra tomando el aperitivo. El hostelero recuerda este lugar con mucho cariño, y es que, aunque implicaba mucho trabajo, para él aquello era algo muy bonito. Tras esta aventura comenzó, ya en solitario, la del Hotel de Cañete. Además, y con la ayuda de Pedro Bonilla, también sacó adelante la Taberna Jovi. Después de una mala racha en la época en la que gestionaban José César, que actualmente vuelve a ser de su propiedad bajo el nombre de Gastrobar Pit´s en honor al primer negocio que abrieron en Cuenca, se puso en marcha la Taberna de Pepe. Este local se montó con la idea de hacer una discoteca, pero poco a poco se convirtió en lo que acabó siendo uno de los establecimientos con más estilo de la ciudad. Además, recuerda con cariño la placa y el monolito que les regaló el alcalde de San Sebastián cuando fue a visitar la taberna.

Por último, Pepe se quedó con la gerencia de La Playa, donde él y su familia llevan trabajando cerca de 40 años. Al principio era un chiringuito con un poco de arena, unas barcas de chapa y madera y una pista de cemento para los bailes. Pepe asegura que estar ahí es lo que más le gusta, “para mí La Playa es todo”. Aunque la evolución ha ido despacio, el hostelero nunca pudo dejar de invertir su dinero para mejorar las instalaciones y hacer del lugar un espacio de disfrute para todos y con el mejor servicio. Actualmente cuenta con el restaurante, las zonas de baño, el chiringuito, una barbacoa, un salón para eventos y algunas mesas para aquellos que prefiera llevar comida de casa. De esta manera es fácil que cualquier persona, sea cual sea su nivel adquisitivo, pueda disfrutar de La Playa, que además se ubica en un paraje natural digno de ver.

Lo más gratificante que recuerda Pepe de su carrera trayectoria profesional es la etapa en la que estaba detrás de la barra “porque es una forma en la que estás muy al loro de todo”. Además, para el hostelero es muy importante que sus negocios resulten agradables, poner atención a la limpieza y, sobre todo, ver como disfrutan los clientes. Pepe siempre ha cuidado hasta el mínimo detalle de sus establecimientos y, aunque le habría gustado crecer con  otras  muchas ideas, se siente satisfecho con el trabajo que ha desarrollado durante su carrera. Tras haber sido un pionero de la capital conquense en la cultura del aperitivo, los bailes sin alcohol y la profesionalización de los trabajadores, Pepe ha dejado la gerencia de La Playa a su hija, quien, asegura, “es una chica muy trabajadora que lo sabe llevar muy bien”.

En cuanto a la oferta gastronómica del restaurante, y aunque la carta cambia constantemente, el plato más demandado es el arroz, que puede ser con bogavante, con carabinero, “de señoritos” (todo limpio) o negro. Personalmente, Pepe prefiere un buen bacalao o unos chuletones, aunque tampoco rechaza una paella. Además, La Playa destaca por sus fabadas, por el cordero y por la elaboración de algunos platos tradicionales de Cuenca, como el morteruelo. Pepe considera que los clientes que visitan su local son cada vez más turistas porque, según él, aprecian más los parajes que rodean a la ciudad. Por ello, sostiene que hacer una buena propaganda en grandes capitales como Madrid puede ayudar a crecer a la hostelería conquense.

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