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Un Jamón natural y sin aditivos: la apuesta conquense para un jamón único

En este artículo vamos a presentaros un jamón conquense que no tiene nada que envidiar al de otras latitudes. Un jamón que la empresa Jamones Bermejo elabora con el cuidado y el buen hacer de quienes saben lo que es mimar esta joya de la gastronomía nacional.

Sí, es cierto, para muchos es la joya de nuestra gastronomía nacional y para el resto tendría que ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. De él se han escrito libros, recetarios, gruesos manuales y se rodó hasta una película que lleva el nombre por duplicado de este manjar: el jamón.

Pero, como en todo, también hay que estar muy pendiente de cómo se ha elaborado un buen jamón para que estemos tranquilos a la hora de comprarlo y, sobre todo, saborearlo con todas las garantías que un excelente jamón nos puede deparar.  Siendo tan conocidos y populares, muchas veces no sabemos qué es lo verdaderamente importante cuando vamos a adquirirlo. No queremos arriesgarnos como ocurre con el melón, que solo sabremos si está verdaderamente bueno cuando lo saboreemos, sino que vayamos sobre seguro en una elección tan importante y en la que nadie quiere tener malas sorpresas.

Y es que, en estos tiempos en los que la dieta equilibrada y los productos ecológicos son cada vez más demandados, encontrarse con un jamón natural y sin aditivos, y que cumple con todos los requisitos para congratularnos de haberlo elegido, es la mejor manera de hacer justicia a un tesoro genético como es el jamón.

En la empresa conquense Jamones Bermejo lo saben muy bien y se aplican con esmero en el respeto a tan suculenta pieza. Desde hace décadas miman la elaboración de este embutido y ofrecen a quienes busquen este tesoro su jamón natural sin aditivos. Y con lo de «natural» y «sin aditivos» lo dicen todo, pues, al degustarlo, sabremos con el primer sabor en nuestra boca que los antioxidantes, los conservantes y todos las adulteraciones que muchas veces criban el buen nombre de este producto, han sido eliminados y se ha dado paso a un fabricación artesanal, con una curación precisa al aire libre (entre veinte y veintidós meses) y un salado con sales puras sin apelmazantes: un triunvirato perfecto este en el que saborearemos un jamón único y con sello conquense.

Son tan buenos conocedores en esta empresa de lo bueno que es su jamón que nos dan hasta la posibilidad de personalizar el producto: si lo queremos más tierno, con mucha grasa, muy curado… Solo nos faltará un buen cuchillo jamonero y la calma suficiente para ser honestos en nuestro corte a este excelente jamón.


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