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Hoces de Cuenca: agua, piedra y las mejores vistas

Para muchos la originalidad de la capital conquense, y su principal atractivo, está en que, su casco antiguo, se localiza sobre una mole rocosa rodeada por las hoces de dos ríos: el río Júcar y el río Huécar.
Quien visita por primera vez la ciudad de Cuenca, no deja de sorprenderse de que la belleza arquitectónica va de la mano con la espectacularidad de su entorno natural. Y eso se debe a que dos hoces fluviales marcan la disposición geográfica asombrosa de esta ciudad tan atractiva: Las hoces de nuestros río Júcar y río Huécar.
Si a un conquense le preguntaras la mejor estampa para contemplar la primera de las hoces, la del Huécar, seguramente te aseguraría que la conseguirías desde el magnífico puente de San Pablo, construcción metálica que salva el río a una altura no apta para los que sufráis vértigos. Eso sí, salvados los temores de altura, os encontraréis en uno de los sitios más asombrosos, —e «instagramables» que se diría ahora—, que se pueden tener de Cuenca. Si giras tu cabeza a un lado, obtendrás las magníficas vistas de las famosas casas colgadas y, si lo haces al otro lado, la del convento de San Pablo, hoy parador nacional. En caso de querer pasear, podéis bajar desde el mismo puente por un camino asfaltado y caminar por la ribera del río en una breve caminata que os permitirá descubrir fértiles huertas que se nutren de las aguas de este curso fluvial. Si tenéis la suerte de hacerlo en primavera o en otoño, comprobaréis la explosión de colores que deja su frondosa vegetación.
Es el momento de descubrir la segunda de las hoces, la del río Júcar, menos recogida, más voluminosa, pero igual de bonita. Desde los múltiples miradores que se encuentran diseminados en el casco antiguo, como desde la recoleta plaza de Mangana, todos te ofrecerán unas vistas sobre el Júcar que harán que tu cámara de fotos «arda» de tanto clicar. Si lo tuyo es acercarte a los ríos y verlos de cerca, varios caminos, como el precioso camino de la ermita de las Angustias, te permitirá bajar hasta su orilla mientras disfrutas de un paisaje único. Un carril bici y varios senderos que transcurren en su recorrido te permitirán completar una ruta irrepetible que te dejará con ganas de más. Si es así, puedes realizar más rutas en los senderos locales SL-CU 10 y SL-CU 11.

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